Hay mujeres que cuidan con infinita delicadeza aquello que aman, pero olvidan ofrecerse ese mismo cuidado. Sin darse cuenta, riegan todos los jardines excepto el propio. Tu vida interior también necesita agua, descanso, silencio y luz. Necesita conversaciones que te nutran, hábitos que sostengan tu paz y pequeños rituales que recuerden que tú también mereces florecer.
No te desesperes cuando algo aún no ha dado fruto. Las raíces trabajan mucho antes de que las flores aparezcan. Quizá hoy no veas grandes cambios, pero cada acto de amor propio está preparando un terreno más fértil para la mujer que seguirás convirtiéndote mañana. La naturaleza nunca se avergüenza de sus estaciones. Tú tampoco deberías hacerlo.
"¿Qué semilla merece hoy toda tu paciencia? "
TGV



