Hay personas que esperan tener más tiempo, otras esperan sentirse preparadas. Algunas esperan encontrar certeza, otras esperan que desaparezca el miedo. Y mientras esperan, la vida permanece suspendida en una fecha futura que nunca termina de llegar.
Lo curioso es que la mayoría de las cosas importantes nunca llegan acompañadas de una sensación completa de preparación.
Casi siempre aparecen antes de sentirnos listos. Quizá por eso, tantas oportunidades pasan desapercibidas. No porque no estuvieran presentes, sino porque estábamos esperando una señal que nunca formó parte del camino.
La vida rara vez exige perfección, con frecuencia, sólo exige participación.
Tal vez el momento correcto no sea aquel en el que desaparecen todas las dudas. Tal vez, sea aquel en el que decides avanzar a pesar de ellas, porque algunas vidas no terminan por falta de capacidad. Terminan atrapadas en la sala de espera de sus propias posibilidades.
"¿Qué aspecto de tu vida sigue esperando un permiso que nunca ha necesitado?"
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